La penumbra es la insinuación donde ocultamos los pensamientos que realmente son nuestra única posesión hasta que los convertimos en imagen y nos enfrentamos al otro. Es desde ese estado de introspección que la naturaleza revela lo sutil, acercando lo sublime, permitiéndonos así encontrarnos a nosotros mismos.
El silencio es ese profundo cuestionamiento que nos lleva a la experiencia del ser, un ser liberador como el vuelo del pájaro cerceta.