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“El instante donde la propia naturaleza del ser se confronta como un espectador en un espejo”.
Este conjunto de imágenes tomadas en diferentes latitudes y momentos aluden tanto a la luz como a la detención del tiempo. El fragmento se convierte en atmósfera y es entonces cuando la percepción se ve desafiada: el aire, el agua y la tierra se entremezclan para crear escenas apocalípticas y sublimes, otras apacibles y hermosas: paisajes que parecen artificiales, pero que son el resultado de una mirada serena, atenta y penetrante a la naturaleza.